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Entre la P2 y los servicios

Familiares de las víctimas: “se podrían haber ahorrado de 10 a 15 años”

Por AMDuemila – 12 de febrero del 2020

En la apertura del año judicial, el Fiscal General Ignazio De Francisci lo anunció al hablar de un "cierre inminente de la primera parte de las investigaciones" sobre los ideólogos externos de la masacre de Bolonia del 2 de agosto de 1980 que causó la muerte de 85 personas y lesiones a cerca de 200.

Ayer por la mañana, la Fiscalía General de Bolonia cerró la investigación, notificando el final de la investigación contra agentes de los servicios secretos, miembros de la masonería y del mundo de los negocios.

Entre estos surgen nombres muy conocidos en la historia de Italia, como el Venerable Maestro de la Logia P2 Licio Gelli (ya condenado como inspirador del ataque), su brazo derecho Umberto Ortolani (acusado, pero luego absuelto), el poderoso jefe de la Oficina de Asuntos Privados del Ministerio del Interior, Federico Umberto D'Amato y el miembro de la P2 y senador del MSI, Mario Tedeschi. Todos investigados, incluso aquellos cuyo caso se archive luego en virtud de su fallecimiento, por haber financiado o dirigido la masacre actuando en concurso con el ex miembro de Vanguardia Nacional Paolo Bellini (declarado inocente varias veces), también incluido en el registro de sospechosos y considerado uno de los ejecutores de la masacre junto a los ya condenados del NAR (Gilberto Cavallini, Giusva Fioravanti, Francesca Mambro y Luigi Ciavardini).

Según los fiscales generales Nicola Proto y Umberto Palma, que firmaron el decreto que da por terminada la investigación, se habrían manejado enormes flujos de dinero a través de diversas y complejas operaciones (se habla de millones de dólares). Dinero que habría salido, en su mayor parte, de cuentas atribuibles a Gelli y Ortolani y que, en última instancia, se destinaron indirectamente a los terroristas del NAR y a aquellos que fueron señalados como organizadores, es decir D'Amato y Tedeschi. La Fiscalía General de Bolonia se avocó a la investigación de los ideólogos externos, que comenzó a partir de un extenso informe presentado a dicha fiscalía por los abogados de la Asociación de Familiares de las Víctimas del 2 de Agosto, en octubre del 2017, después de que el Fiscal ordinario pidiera el archivo del expediente. Las investigaciones fueron realizadas por la Guardia de Finanzas, la Digos y el Ros.

Los investigados por desvío probatorio e información falsa a los fiscales

En las investigaciones hay tres sospechosos más. Estos son Quintino Spella y Pier Giorgio Segatel, investigados por despiste probatorio y Domenico Catracchia, que deberá responder por información falsa para desviar las investigaciones en curso. En cuanto al agente secreto Quintino Spella, a cargo del Sisde de Padua en el momento del ataque, el fiscal general de Bolonia, en la resolución que concluye las investigaciones, escribe que Spella "mintió al afirmar que no se había reunido en julio y en agosto de 1980 (en particular, los días 15, 19 y 21/7 y 6/8), con el magistrado de vigilancia de Padua, Giovanni Tamburino, quien lo habría informado sobre lo escuchado de Vettore Presilio, detenido en la prisión de Padua y, en particular, sobre la preparación de un ataque de considerable gravedad, cuya noticia habría llenado las páginas de los periódicos de todo el mundo, así como el proyecto de un ataque contra el juez Stiz que el mismo grupo terrorista había planeado llevar a cabo". Mientras que el ex carabinero Segatel, según los magistrados, habría declarado en falso para obstaculizar la investigación cuando desmintió a Mirella Robbio (esposa del miembro de Nuevo Orden, Mauro Meli), quien afirmó que Segatel la visitó poco antes del 2 de agosto, para decirle que "la derecha estaba preparando algo realmente grande" y pedirle que reanude los contactos con el MSI de Génova y los amigos de su esposo para "tratar de saber lo que se estaba preparando". Segatel también mintió, según los investigadores de Bolonia, cuando afirmó que no fue a visitar a Robbio después de la masacre, ni le dijo: "¿has visto lo que pasó?" o una frase similar. Finalmente, para los investigadores, Segatel habría mentido nuevamente cuando dijo que su primera visita a Robbio se había hecho para pedir información sobre el asesinato del magistrado Mario Amato, y no para descubrir más sobre la masacre que se estaba preparando. El último de los supuestos mentirosos que terminó bajo investigación es Domenico Catracchia, administrador de un condominio de propiedades en via Gradoli, Roma, quien habría incurrido en falso testimonio al negar que había alquilado un departamento en dicha ciudad, entre septiembre y noviembre de 1981. Además, según los fiscales, habría sido reticente, negándose a explicar los métodos y las razones por los cuales Vincenzo Parisi, oficial de seguridad pública y luego director de SISDE, "utilizó a toda la agencia" del propio Catracchia y, en cualquier caso, no habría explicado las circunstancias, surgidas de una escucha ambiental, por las cuales Parisi hizo uso de sus servicios para el negocio inmobiliario.

Las palabras de los familiares de las víctimas

La Asociación de Familiares de las Víctimas de la Masacre del 2 de Agosto recibió con beneplácito el cierre de la investigación por parte de la Fiscalía de Bolonia sobre los ideólogos externos, organizadores, financistas y ejecutores del ataque. "Estamos muy contentos", dijo a AGIPaolo Bolognesi, presidente de la Asociación. Hoy "se abre un nuevo capítulo y un resquicio por el que se vislumbra a los ideólogos externos. Gracias ala Fiscalía General que ha decidido seguir adelante con las investigaciones que de otra forma se habrían archivado". El éxito de las investigaciones "está en la misma dirección de los documentos que habíamos preparado para la Fiscalía. El problema –concluyó– es que han pasado 40 años, tal vez de 10 a 15 podrían haberse ahorrado".

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*Foto: © Ansa

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