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Por Jean Georges Almendras-13 de diciembre de 2018

Se declaró inocente el Lonko Facundo Jones Huala,  y aún a sabiendas de las diferencias ideológicas con el sistema, dijo confiar en la justicia chilena por no estar tan corrompida como en la Argentina “donde incluso murió gente pidiendo por mi libertad” (en clara alusión al caso de desaparición forzada seguida de muerte de Santiago Maldonado).

Con voz calma y mirando a los miembros del Tribunal Oral Penal de Valdivia, en Chile, la máxima autoridad espiritual y política de la comunidad mapuche de la Lof en Resistencia del Departamento de Cushamen, de la provincia de Chubut, dio a conocer su alegato final. Prácticamente un discurso contundente y reivindicatorio de la lucha de la nación mapuche, en un contexto regional donde la persecución y la criminalización ha sido una constante.

Toda la intervención del Lonko Facundo Jones Huala , acompañado de sus dos abogados Pablo Ortega  y Karina Riquelme, fue seguida atentamente por las personas que se encontraban a sus espaldas tras el vidriado, en el sector destinado al público, al periodismo y a sus familiares directos. Los integrantes del Tribunal también lo oyeron con atención.

Se considera que al momento de publicarse este texto, pasado el mediodía del viernes 14 de diciembre, se habrá de dar a conocer el fallo, como epílogo de una serie de audiencias en las que el Ministerio Público siempre fue tenaz en pretender dar al acusado un papel de terrorista, razón por la cual su defensa ya desde el primer día anunció que solicitaría que su patrocinado sea absuelto. Una solicitud que oportunamente fue dada a conocer, con argumentos sólidos.

Por su parte, desde tiendas del Ministerio Público y de los querellantes, se presentaron testigos (que nunca reconocieron al Lonko y además entraron en marcadas contradicciones), peritos y personal de las fuerzas de seguridad que dieron versiones extremadamente relacionadas con una visión más proclive a la criminalización que a la búsqueda de la verdad.

Lo cierto es que desde el martes 4 de diciembre  hasta este día viernes 14  se llevó adelante un juicio que en su esencia no fue más que una demostración del poder, y del encarnizamiento que éste tiene para con las comunidades mapuches del territorio andino (en Chile) y patagónico (en Argentina).

Un prisionero político, como ha sido siempre el Lonko Weichafe Francisco Facundo Jones Huala, de abuelos, padres, hermanos y primos mapuches (y con un hijo también mapuche) ha sabido comportarse a la altura de las circunstancias, no solo  durante todo este juicio, impuesto forzadamente por el Estado chileno (con la complicidad del Estado argentino), sino desde antes: desde el momento en que el Lonko fue perseguido en la Argentina, fue encerrado en el penal de Esquel (donde luchó por su libertad y en defensa de sus derechos y los derechos de la nación mapuche, apelando incluso a la realización de una muy honorable y militante huelga de hambre), fue sometido al escarnio y a una descarada criminalización desde la Casa Rosada y desde filas del periodismo sometido al poder (que lo caratuló como “terrorista”, a él y a las comunidades que sufrieron represiones y asesinatos, como el del solidario artesano –no mapuche- Santiago Maldonado y el joven mapuche Rafael Nahuel), en el marco de un sistema racista y genocida, compuesto por hombres y mujeres –como Patricia Bullrich-  que se jactan públicamente de ejercer y defender la democracia, pero que a espaldas de las instituciones que dicen representar, no hacen otra cosa que practicar el terrorismo de Estado y cercenar derechos humanos. Y lo que es  más grave aún, segar vidas humanas, para luego cubrirlas con el manto de la impunidad.

Un prisionero político, como ha sido siempre el Lonko Weichafe Francisco Facundo Jones Huala, que es el símbolo más definido de una lucha ancestral. Una lucha que los repulsivos intereses financieros instalados en las tierras usurpadas a los pueblos originarios, han buscado siempre sicarios del sistema político para arrebatarlas y para enriquecerse.

Un prisionero político, como ha sido siempre el Lonko Weichafe Francisco Facundo Jones Huala, que ha defendido honestamente la cultura de la nación mapuche, en forma conjunta con otras autoridades de las comunidades de la Argentina y de Chile.

Un prisionero político que ha denunciado siempre los barbarismos del capitalismo y los barbarismos de los políticos que manipulan a los ciudadanos argentinos (y chilenos) para que estos consideren a los  mapuches como terroristas.

Un prisionero político que (“a pesar de que pasaron muchas cosas”) se mantiene incólume a sus principios (a los principios de sus antepasados) confiando en la justicia del hombre blanco. Aguardando estoicamente su suerte.

La suerte de un combatiente. La suerte de un hombre firme en sus convicciones.

Este viernes, todos veremos, de qué ropajes se viste la Justicia chilena.

¿Será con las ropas de la verdad (de la justicia) o será con las ropas de la infamia?

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*Foto de Portada: www.redecoalternativo.com 

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