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Por Jean Georges Almendras-15 de diciembre de 2018

Finalmente la Justicia chilena (los integrantes del Tribunal Oral Penal de Valdivia) se vistió con los ropajes de la infamia. Con los ropajes comprados por el sistema al que sirven. Un sistema que no hace otra cosa que criminalizar a todo lo que provenga de los mapuches, a todo lo que sea mapuche y a todo lo que forme parte de la cultura mapuche. Este viernes 14 de diciembre, en las primeras horas de la tarde, se halló culpable al Lonko Weichafe Francisco Facundo Jones Huala. Culpable del atentado incendiario en una fundo de Pisu Pisué. Por ese motivo, el próximo viernes 21 de este mes se le dará a conocer la sentencia correspondiente.

El fallo fue duramente cuestionado por  los abogados defensores de la autoridad mapuche y enérgicamente repudiado por familiares directos de Facundo y por los mapuches que estuvieron presentes en la última audiencia que se desarrolló en el marco de la acusación que hizo el Ministerio Público en contra del Lonko, para quien pidió 13 años de prisión (por el incendio del fundo) y tres años por tenencia de armas de fuego. En el momento de darse a conocer la sentencia el próximo viernes se conocerá a ciencia cierta cuántos años de prisión le fueron asignados, no descartándose que se le decreta prisión domiciliaria, posibilidad un tanto remota, pero que puede llegar a concretarse. Quizás.

De todas formas, la sola resolución de “culpable” ya es una burda y descarada demostración del poder que se ejerce sobre el Poder Judicial desde sitiales directamente ligados al gobierno central. Un gobierno central que nunca ocultó su animosidad hacia todo lo mapuche, y lo que es más, nunca ocultó su puesta en práctica de políticas  racistas y discriminatorias para con las comunidades mapuches, para quienes siempre depara una criminalización obscena y antidemocrática. Y un montaje perverso, por excelencia.

 Una vez más el poder se hizo dueño de la situación en Chile. Una vez más la canallada partió desde el Poder Judicial, que según la abogada del Lonko (doctora Karina Riquelme) “es cómplice  de la criminalización de las comunidades mapuches”.

Luego de ocho audiencias en las que notoriamente el representante del Ministerio Público no hizo más que regodearse (maliciosamente) de presentar cerca de una veintena de testigos (testigos que por otra parte no reconocieron nunca al Lonko como el incendiario del fundo) (y que además entraron en burdas contradicciones) el fallo fue de culpabilidad  y no de inocencia.

Como si la inocencia entre las comunidades mapuches fuera un tesoro inalcanzable y no un derecho. Como si decir que un mapuche es inocente fuese como blasfemar contra el hombre blanco y contra el sistema o como cometer un atentado al Estado.

Jamás esas mentes perversas del sistema de poder, en Chile, que ven en los pueblos originarios a indígenas malos e indígenas terroristas que hay que hacer desaparecer, podrán bajarse del inmundo autoritarismo en el que se encuentran posicionados, siempre minando y socavando la democracia y las libertades, todo porque son esbirros de un poder no menos perverso, y no menos dañino, como es el poder económico, que defienden a raja tabla y sin importarles nada. Pero absolutamente nada, de lo que vaya quedando por el camino, sean vidas o sean valores éticos y hasta principios.

Los integrantes del Tribunal tras anunciar que el Lonko fue hallado culpable anunciaron que en tanto no se conozca la sentencia el acusado será recluido en la prisión de Temuco, junto a otros prisioneros políticos.

Porque el Lomko es verdaderamente un prisionero político y un perseguido político a quien nunca se le contemplaron sus derechos como un ciudadano amparado en las normas de la Constitución de la República. Un prisionero político cuyas pruebas en su contra siempre estuvieron visiblemente carentes de sustento, pero como se trataba de un preso político, ya la resolución estaba pautada, marcada a fuego.

De hecho, además, muchos testigos declararon entrando en contradicciones y esto no fue contemplado por el Tribunal. No obstante trascendió que se le tipificó solamente incendio (no incendio de casa habitada) y que seguramente (tal como lo solicitó la defensa) a la hora de la sentencia se le contemplará el tiempo que estuvo preso en Esquel.

Pero igualmente se cometió una infamia. Pero igualmente se cometió una canallada.

Fernando Jones Huala, fuera del recinto judicial, megáfono en mano, como portavoz de su hermano Lonko Weichafe dijo al periodismo, dijo al mundo: “Esta es una condena política. Siempre digo no se rindan. Somos la gloriosa  y hermosa nación mapuche. Para los mapuches esta vida es una batalla constante, así será hasta liberarnos, hasta reconstruirnos. Hay que fortalecernos. Nunca nos rendimos, por todos los caídos, por todos los presos, por nuestra tierra, por nuestros derechos políticos territoriales y  ancestrales. Este es nuestro territorio no de las transnacionales, no de los terratenientes, no de los opresores. Camilo Catrillán, presente; Rafael  Nahuel, presente; Santiago Maldonado, presente. Por la liberación nacional mapuche, por la reconstrucción de nuestro mundo. Yo no me rindo. Y espero que nadie lo haga. Somos  o no somos “

“El pueblo defenderá a sus autoridades. El Lonko no está solo. Ya empezó la lucha. No podemos quedarnos de brazos cruzados. Todos a la desobediencia. Adelante hermanos, no nos podemos quedar con los brazos cruzados. No tenemos miedo a ninguno de estos represores. No nos van a doblegar, no nos vamos a quedar de brazos cruzados” fueron las expresiones enérgicas de una mujer referente de las comunidades mapuches. Una mujer encarando valerosamente a los funcionarios de la sede judicial y a los carabineros apostados en su interior.

“Lo que pasó es que el poder judicial está siendo instrumentalizado, entendemos en toda América Latina, para perseguir a los líderes sociales. En el caso chileno sabemos que el poder político es controlado por el poder económico. La presión sobre el poder judicial ha sido muy fuerte. En el caso de Jones Huala ha sido condenado sin pruebas, y mediante un razonamiento poco jurídico y que denota falta de argumentación de contenido ético. Los jueces han dado lugar a las pretensiones de la Fiscalía, la pretensión de condenar a líderes sociales” dijo Pablo Ortega, el abogado defensor del Lonko.

Poco antes de caer la tarde se dio a conocer el fallo. Se formalizó una instancia más de avasallamiento contra el pueblo mapuche y contra una de sus autoridades.

Una vez más los mapuches concentrados a las puertas del edificio del Tribunal hicieron notar su disconformidad; sus gritos se escucharon desde todos lados. Los gritos de la libertad, reclamando libertad. Reclamando derechos.

Una vez más la humillación en manos de los verdaderos terroristas de Estado. Terroristas de Estado integrando el Tribunal. Integrantes de un Tribunal que fueron abucheados por varios minutos no bien dieron a conocer los resultados de sus deliberaciones.

Una vez más las airadas voces de las mujeres mapuches se sintieron dentro mismo del recinto donde estaban los jueces, separados de la muchedumbre indignada, por una mampara vidriada y por un cordón de carabineros.

-¡¡¡Asesinos, asesinos ¡¡¡ gritaron no pocas veces las valerosas mujeres vistiendo sus atuendos mapuches.

Gritos que nacían del alma ante tanta injusticia.

Más tarde, abajo, en el sector de ingreso en el edificio de la Avenida Francia,  las valerosas mujeres mapuches también hicieron notar (al mundo entero) su protesta, su indignación y su espíritu de lucha. Un espíritu de lucha llevado con la frente en alto y con la verdad a cuestas.

La verdad que habla de que hoy en pleno siglo 21 los hombres blancos no han aprendido nada de la historia de la humanidad. Y lo que es peor, están repitiendo barbarismos de tiempos que se creían ya olvidados. Todo para destruir a los pueblos originarios. Pueblos que señalan con el dedo a los poderosos enceguecidos por el poder económico y por la sed de riquezas. Riquezas que saben que les son ajenas, pero que en consecuencia deben ser arrebatadas a los legítimos dueños. Cueste lo que cueste.

Hoy el prisionero político Lonko Facundo Jones Huala se encuentra encerrado en una prisión de Temuco.

Hoy estamos junto a él en su lucha y en su resistencia.

Hoy, denunciamos al gobierno chileno de contribuir groseramente con un plan genocida. Un plan cobarde y detestable, y pútrido. Pútrido por donde se lo mire.

Hoy estamos con el pueblo mapuche y con el Lonko Facundo Jones Huala. Y con su lucha, que también es la nuestra. Nuestra.

 Foto de portada: www.rt.com

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