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congreso200Por Augusto Luzzi-21 de diciembre de 2017

Desde Buenos Aires-Argentina, especial para Antimafia Dos Mil

Después de 16 horas de una sesión dentro del Congreso de la Nación Argentina, marcada por chicanas dentro del recinto, incidentes alrededor del edificio parlamentario y una serie de cacerolazos en varios puntos del país, Cambiemos logró aprobar la reforma previsional con la que ANSES apunta a recaudar cerca de cien mil millones de pesos, que serían destinados a las provincias. Ante la mirada cansada de varios legisladores, la pantalla de la Cámara de Diputados registró 127 votos afirmativos, 117 negativos y 2 abstenciones.
Afuera de las paredes del Congreso argentino –el pasado día martes 19- se vivía una jornada histórica de manifestación popular contra la reforma impulsada por el oficialismo en Argentina para modificar la ley de jubilaciones y pensiones. Todo indicaba que el clima sería tenso al iniciar la sesión.
Pero lo sucedido supero cualquier análisis previo.
Por primera vez tuve la oportunidad de presenciar un hecho único en esta época de individualismos; vi al pueblo unido, luchando contra el poder organizado .No menos de 500 organizaciones, tanto de izquierda como de derecha. Trabajadores y estudiantes de todas partes. Eran miles, seguramente cientos de miles. Para llegar al centro de la escena donde se perpetuaba el caos y el enfrentamiento campal entre la policía y un grupo de manifestantes habré tardado no menos de media hora. Jamás imaginé que luego de un lavado cerebral endémico durante décadas a través de los medios masivos de comunicación, volveríamos a vivir algo tan similar a lo ocurrido en el año 2001; aquel año en el que el pueblo se rebeló ante un enemigo visible, el enemigo político de siempre.
congreso1El sentido de la dignidad hecho carne, de los que defendían genuinamente a los que no pueden protestar, me cargó de lágrimas los ojos, especialmente al observar a las personas unidas abalanzarse hacia los cordones policiales y hacia los camiones hidrantes que amenazaban con aplastar su integridad, y eso a pesar de los gases lacrimógenos y las balaceras que no cesaban en ningún momento. Era una escena de película. Una película ya vista.


congreso 2La policía retrocediendo espantada por una horda de gente ardiente de justicia. Para los medios del establishment seguramente serán los violentos de siempre pero pregunto: ¿quiénes son en verdad los verdaderos violentos? ¿aquellos defendiéndose con palos y piedras? ¿o este sistema criminal que les aplasta y que posee todos los recursos a su favor, incluyendo la policía, la temible gendarmería, los medios masivos de comunicación, la justicia -casi toda-, la clase política gobernante -en su mayoría- las organizaciones internacionales como el FMI, las grandes corporaciones, los buitres económicos, los grandes grupos empresarios?
Por momentos la policía se doblegaba protegiéndose tras el vallado. Las vallas cortaban la plaza en dos. El congreso parecía una cárcel, de un lado ellos (los gobernantes), del otro el pueblo. No hace falta aclarar que en realidad la batalla no es contra la policía, es contra el sistema que siempre se las rebusca para hacer enfrentar a los pobres contra los pobres.
Los gases lacrimógenos eran constantes, insoportables. No se podía respirar, no se podía ver; los ojos lloraban, la garganta ardía, las ganas de vomitar eran inevitables. Una señora valiente ofrecía leche en medio de los gases -dicen que la leche ayuda a mitigar el veneno del gas en la sangre-, puse mis manos y la bebí, no tenía alternativa. La represión y el avance de la policía no tardaron en llegar. Uno comentó que lo hicieron luego de que supieron que la gendarmería había llegado como refuerzo. Estaban aprestados a 4 cuadras de la plaza -en Av Corrientes y Montevideo- aguardando la orden para actuar.
Por suerte eso nunca sucedió, ¿si no quién sabe cuántos “Maldonados” estaríamos contando? La gente se dispersó, porque muchos engañosamente creyeron que se había suspendido la sesión prevista de debate en el Congreso; en ese momento, el júbilo se apoderó de los manifestantes. Todos cantaron, se abrazaron y levantaron el puño festejando una victoria del pueblo con una emoción indescriptible. También me emocioné.
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Sin embargo el debate nunca se suspendió; cuando lo supe -minutos después- la multitud ya se había marchado pero mi instinto me hizo quedarme en la escena de los hechos; ahí vi lo peor: la policía maniobrando en un modus operandi impune y antidemocrático, arrestaba a indefensos que se encontraban pacíficamente caminando por las calles. Los corrían y “cazaban”, los arrastraban de los pelos, les pegaban, y se los llevaban detenidos, muchos de ellos ensangrentados. Las motos de los uniformados rugían con furia y perseguían a cualquiera que era sospechado de haber participado de la manifestación. Cuando se enfilaron hacia donde estaba yo, no tuve más alternativa que correr y escapar. Así mismo, me contaron, que sucedía algo parecido en tiempos de la dictadura más sanguinaria de la Argentina de los 70.

La ley se votó en la madrugada del 20 de diciembre, casi a las apuradas. Una vez más los operadores del poder hegemónico lograron imponer su mayoría: 127 a 117. Luego de esa votación los jubilados recibirán un pago menor en sus haberes.
Con la fórmula anterior hubiesen recibido un aumento semestral de un 12%. Con la nueva ley sería menos de la mitad, un 5,7%. Afecta también a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH), y otros pensionados. En total unos 17,4 millones de afectados. Esta ley promueve además la suba de la edad jubilatoria de 65 a 70 años (aún no obligatoria pero coaccionada bajo un haber muy inferior si uno se jubila a los 65 en lugar de los 70) afectando a los jóvenes por consiguiente y a las nuevas generaciones en la búsqueda de empleo.
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El asunto se agrava si tenemos en cuenta que actualmente se está produciendo una disminución en la retención a la soja y un ridículo impuesto a las mineras que saquea nuestros recursos y daña el medio ambiente, entre tantos otros atropellos.
Cuando los mandatarios asumen, juran defender la constitución nacional colocando su mano sobre la biblia diciendo: “Si yo no lo hiciere que Dios y la Patria me lo demanden”.
Mientras estos hechos ocurrían, en el momento más tenso de su gestión, el Presidente de la Nación Argentina Mauricio Macri jugaba al paddle en la quinta de Olivos. El pueblo le demandó ser justo. Porque el pueblo ha comenzado a reaccionar. Por primera vez en mucho tiempo, no he visto ex seres humanos (más conocidos como zombies) ;he visto hombres valientes con conciencia. Una esperanza. ¡¡Un grito de libertad!!
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*Foto de Portada: www.diariohoy.com
*Foto 2: Augusto Luzzi
*Foto 3: www.cadena3argetina.com
*Foto 4: Augusto Luzzi