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atucha1 18 200Por Agustín Saiz -20 de mayo 2018

El plan nuclear Argentino en suspenso por la crisis.

La crisis en Argentina también afecta al polémico proyecto nuclear. La Argentina acaba de suspender acuerdos con China por nuevos reactores para ahorrar un endeudamiento equivalente a 9.000 millones de dólares. El proyecto que había avanzado sin consenso popular, quedó imposibilitado ya que dependía de la tecnología y el financiamiento chino.

Contexto internacional

Mientras los países nuclearizados enfrentan una difícil encrucijada técnica respecto al desmantelamiento de reactores y el tratamiento de la basura radioactiva, Argentina había emprendido un camino contrario, aspirando a tener su 5to reactor operando y el ciclo del uranio completo.

La unión europea estima en 250.000 millones de dólares el costo de salir de lo nuclear y la mayoría de las principales potencias (Francia, Alemania, Inglaterra, EEUU) ya tienen programado el cierre sucesivo de sus centrales. Con el accidente de Fukushima y el elevado costo de la energía nuclear se está cerrando el ciclo de proliferación de reactores, que había iniciado luego de la 2da guerra mundial  como estrategia principal de proliferación y control del material fisionable.

Pero ahora es el gigante chino quien lidera el mercado de exportación y lo hace dentro de una estrategia de posicionamiento en otros continentes, mediante grandes paquetes de negocios que incluyen tecnología nuclear. Países en desarrollo como la Argentina necesita de las dos cosas que ofrece China, tecnología y financiamiento. Estas nuevas relaciones de dependencia son ideales para la nueva colonialidad que propone China, quien está obligada a garantizar el abastecimiento de recursos básicos a largo plazo y necesita entrar a nuevos mercados.

Un proyecto polémico.

El plan nuclear Argentino viene generando polémica y son muchos los focos de resistencia de las diferentes poblaciones afectadas a las distintas etapas del proceso.

Las localidades cordilleranas están asediadas por la minería de uranio a cielo abierto, que amenaza con quebrar los sistemas de economías regionales. Son muchas las provincias que han tenido ya una muy mala experiencia en el pasado, en donde han quedado miles de toneladas de residuos contaminantes sin tratar (Salta, Córdoba, San Luis, Mendoza, La Rioja, etc). A pesar de la gran oposición de la población local, el sector nuclear avanza y ya tiene cateada miles de hectáreas listas para ser explotadas y extraer uranio tanto para el mercado interno y como el internacional.

En la región de la Patagonia el intento fallido de instalar reactores nucleares, provocó el año pasado, un levantamiento popular de miles de personas en simultáneo, en diferentes localidades del sur de la Argentina. Los gobernadores e intendentes han reconocido el hecho como el error político más grande de sus carreras. Incluso han insistido con el proyecto yendo en contra de las propias normativas antinucleares vigentes. La espontaneidad y la fuerza de las manifestaciones fueron una sorpresa que estuvo por fuera de todo cálculo, marcando un hito dentro del movimiento ecologista. Además hay que agregar que la Patagonia Argentina junto a Australia, por sus similares características geológicas y la baja densidad poblacional, son las candidatas de siempre para convertirse en los grandes basureros nucleares del mundo. Un gran negocio millonario, al que la instalación de un reactor le abre las puertas de manera lógica.

Los otros grandes focos del conflicto en Argentina son los problemáticos reactores de Embalse, Córdoba, situado a escasos 5km de una falla sísmica activa y Zárate en la provincia de Bs. As. donde funciona el mayor complejo nuclear con los reactores de Atucha 1 y 2 y la posible instalación de  otros dos más.

Un poco de historia.

El plan nuclear Argentino había nacido durante  los 70´s durante la dictadura militar, cuando el general Castro Madero quería tener el ciclo del uranio completo para acceder además a la posibilidad de armamento nuclear. En aquel entonces se desarrollaron las antiguas centrales de Embalse (Córdoba) y Atucha 1 (Buenos Aires). Luego la derrota de la guerra de Malvinas condicionó a los gobiernos sucesivos, que descartaron la opción nuclear por no poder incluirla dentro de los lineamientos que las potencias extranjeras, plantearon en las posteriores negociaciones.

El gobierno de Néstor Kirchner relanzó el plan nuclear recién en el 2006 y finalmente en el 2009 el congreso votó la ley nuclear, que abre paso a los emprendimientos nucleares. En el 2014 se pone en marcha el reactor Atucha II que había quedado en suspenso desde el año 1987, debido al tiempo que estuvo en suspenso es hoy reconocido como el más caro del mundo.

La cantidad de dinero suministrada a los proyectos nucleares, hubiese podido desarrollar todo el potencial de tecnología en renovables que la diversidad geografía Argentina permite. El sur de la argentina tiene el mayor potencial eólico del mundo y además está la posibilidad del desarrollo de energía solar en el norte argentino, energía mareomotriz en la extensa costa marítima y las turbinas de cascadas en la cordillera de los Andes. Hoy, ante la grave crisis por la falta de reservas de petróleo hubiese sido ideal sustituir la matriz de generación del petróleo por las renovables, 4 veces más baratas según los mismos pliegos de licitación del gobierno respecto a la nuclear. El desarrollo nuclear argentino quedó lejos de los estándares de mercado y a pesar de las siderales sumas invertidas no ha podido ser un proyecto soberano por lo que necesita de la importación de tecnología extranjera para actualizarse.

Conclusión.

La noticia que acaba de ser confirmada, respecto a la suspensión de los reactores Chinos, es un alivio para muchos habitantes de las regiones afectadas al plan nuclear, que sienten avasallados sus derechos al imponerles proyectos de alto riesgo y sin consulta previa. Ningún partido político, hasta ahora mostró repudio a este hecho. Más allá de la diferencia ideológica entre el Kirchenerismo y el Macrismo, existen políticas de estado que son continuidad de una administración a otra. En el caso con China, fue Franco Macri (padre del actual presidente) quien durante el gobierno de Cristina Kirchner, hizo los arreglos como embajador para acordar el marco de negociación con  China en la región.

El actual callejón sin salida, al que el oficialismo nos ha llevado en solo dos años, a través del increíble incremento de la deuda contraída, hace imposible asumir estos nuevos compromisos en paralelo con  China. A pesar del lobby y la enorme cantidad de dinero de obra pública puesta en juego, en manos de empresas relacionadas con el poder político, se cae el proyecto nuclear. Las consecuencias de una política tan desmedida también tienen su contrapartida no solo en el pueblo, sino también en quienes intentaron asaltar al Estado para sus propios negocios.  

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*Foto de Portada: www.conclusión.diariodigital.com