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18abandonarLA NUEVA PRESIDENTA DE COREA DEL SUR PIDE A KIM JONG-UN ABANDONAR SU PROGRAMA NUCLEAR
Fecha : 25/2/13
Park Geun-hye, hija del dictador que rigiera Corea del Sur durante 18 años, toma posesión y se convierte en la primera mujer en alcanzar el cargo
La nueva presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, ha tomado este lunes posesión de su cargo en plena crisis por la última prueba nuclear norcoreana. Tras ganar las reñidas elecciones celebradas en diciembre, Park Geun-hye se convierte así en la primera mujer en tomar las riendas de este moderno y desarrollado país, separado del Norte comunista desde el final de la Guerra de Corea (1950-53). A sus 61 años, Park Geun-hye vuelve a la Casa Azul, la residencia presidencial de Seúl, donde ya jugara de niña. Allí también sufrió algunos de los momentos más dolorosos de su vida porque su padre era el dictador Park Chung-hee, quien dirigió Corea del Sur desde el golpe de Estado que le aupó al poder en 1961 hasta que en 1979 fue asesinado por el jefe de sus propios servicios secretos. En 1974, cuando tenía sólo 22 años, Park Geun-hye había tenido que dejar sus estudios en París y volver a Seúl para ejercer de primera dama porque su madre, Yuk Young-soo, murió tiroteada por un pistolero japonés de origen norcoreano que atentaba contra su padre.
No era la primera vez que intentaban quitarle la vida por orden directa de sus archienemigos Kim Il-sung, el presidente fundador de Corea del Norte, y su hijo Kim Jong-il, abuelo y padre respectivamente del actual sátrapa al frente del régimen. El 21 de enero de 1968, un comando norcoreano formado por 31 soldados de élite de la Unidad 124 se infiltró en el Sur y llegó al corazón de Seúl, donde finalmente fueron abatidos por la Policía a sólo 800 metros de la mismísima Casa Azul. Como venganza, Park Chung-hee organizó otra expedición secreta, la Unidad 684, para liquidar a Kim Il-sung, pero finalmente no la autorizó.
A pesar de esta historia de odios personales, tras su toma de posesión la nueva presidenta surcoreana ha instado a Corea del Norte «a abandonar sus ambiciones nucleares sin demora para embarcarse en la senda de la paz y el desarrollo compartido».
El momento no podía ser más tenso porque el régimen estalinista de Pyongyang ha amenazado con más pruebas nucleares y lanzamientos de misiles tras anunciar el pasado día 12 que había detonado su tercera bomba atómica. «Antes del ensayo nuclear, el nuevo Gobierno quiso dar muestras de acercamiento a Pyongyang y Park Geun-hye dejó muy claro que no usaría la fuerza para derribar su régimen, pero todo eso puede cambiar ahora», advierte a ABC Kim Dong-su, analista delInstituto Coreano para la Unificación Nacional (KINU).
En 2002, Park Geun-hye viajó a Pyongyang y se entrevistó en privado con Kim Jong-il, quien, según escribió ella en su autobiografía, le pidió disculpas por los ataques contra sus padres. «Debido a mis dolorosas experiencias, yo puedo ayudar a resolver las relaciones entre el Norte y el Sur mejor que cualquier otra persona», asegura la nueva presidenta.
Nueva estrategia
Apoyada por Estados Unidos, que aún mantiene 28.000 soldados en la frontera del Paralelo 38, la presidenta Park tendrá que decidir si intenta un nuevo acercamiento a Corea del Norte o si continúa la línea dura ejercida por su antecesor, Lee Myung-bak. Durante su mandato, Pyongyang mató a cuatro personas al bombardear la isla surcoreana deYeongypyeong en noviembre de 2010. En marzo de ese mismo año, 46 marineros perecieron al hundirse la corbeta «Cheonan» al ser supuestamente torpedeada por un submarino norcoreano, un oscuro incidente que el régimen de Kim Jong-un rechaza.
Diputada del partido conservador desde 1998, Park Geun-hye ha prometido a nivel interno una «democracia económica» y elevar la «felicidad nacional» para frenar las crecientes desigualdades sociales entre ricos y pobres, que se han agudizado durante los últimos años en la hipertecnológica Corea del Sur. Hace seis décadas, justo tras la guerra que dividió a la Península, éste era uno de los países más pobres del mundo. Gracias a su padre, que se basó en el modelo de las corporaciones japonesas y apoyó a las grandes empresas exportadoras («chaebols»), como Hyundai y Samsung, Corea del Sur se convirtió en los años 60 y 70 en uno de los cuatro «dragones asiáticos» junto a Hong Kong, Taiwán y Singapur. Pero sus logros económicos quedaron empañados por su autoritarismo, que le llevó a suprimir libertades fundamentales para conservar el poder.
Con un alto nivel educativo, la sociedad surcoreana sigue hoy dividida a la hora de juzgar al presidente Park Chung-hee, pero le ha dado una oportunidad a su hija para asentar la democracia, el progreso económico y, sobre todo, la paz en la Península de Corea
http://www.abc.es/internacional/20130225/abci-presidenta-corea-201302250652.html

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