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Por Jean Georges Almendras

Pese a que oficialmente no ha trascendido la versión de una fecha precisa respecto a la extradición de Vilmar ”Neneco”  Acosta a la ciudad de Asunción, en Paraguay, estamos en condiciones de señalar que la misma podría concretarse seguramente en el correr del mes de mayo en virtud de que las autoridades brasileñas ya habrían resuelto sobre el particular. Obviamente la noticia, de materializarse, significaría uno de los logros más importantes  y trascendentales de la Fiscalía y la Justicia del Paraguay, tomándose en cuenta que el detenido se encuentra seriamente involucrado en un hecho de sangre de trascendencia local, regional e internacional.

Fuentes confidenciales nos  habrían consignado que las instancias formales en la gestión del ex intendente de Ypejhú al Paraguay habrían transitado por andariveles óptimos y en consecuencia no se ha descartado que el detenido pueda ser derivado a la ciudad de Asunción en breve lapso, aunque se ignora la fecha exacta del traslado desde el Brasil, más específicamente  desde un centro de reclusión ubicado en las proximidades de la región fronteriza con el Paraguay.
Reina un clima de hermetismo a nivel de las autoridades paraguayas sobre el tema pero de todas formas el trascendido que obra en nuestro poder resultaría altamente esperanzador para que finalmente se haga Justicia en relación a un doble crimen que ha sensibilizado  a la sociedad paraguaya al tiempo de poner sobre el tapete público un tema urticante  para ciertos sectores de la sociedad y del sistema político paraguayo.
Como se recordará, el crimen del periodista Pablo Medina y de su asistente Antonia se cometió el 16 de octubre del pasado 2014, en la zona del paraje Ygatimí , en la región de Curuguaty, centro neurálgico de las actividades de narcotraficantes, y en particular una zona fronteriza en la que Vilmar Acosta, cabecilla del clan Acosta, dominaba literalmente el tráfico de marihuana al tiempo de sembrar el terror mediante amenazas y violencias, donde los crímenes eran moneda corriente.
Después del  asesinato de Medina y de su asistente, Vilmar Acosta, que fue inmediatamente identificado como uno de los principales autores intelectuales del doble crimen  se ausentó de sus lugares habituales abandonando su función de intendente de Ypehjú. Las autoridades policiales y la Fiscalía actuante en el caso establecieron entonces que el crimen de Medina y de su asistente implicó la participación de “Neneco” Acosta , como ideólogo o mandante, y de su hermano y sobrino como autores materiales, presuntamente secundados por otras personas. Desde ese momento  se iniciaron operativos y en ese contexto se allanó una estancia de la familia Acosta, incautándose marihuana y estableciéndose que allí se almacenaba y se procesaba la droga para su tráfico interno y externo. Asimismo, las autoridades actuantes detuvieron a varias personas, que fueron oportunamente investigadas  por su presunta vinculación o participación en los hechos de Ygatimi. Más adelante, se dio captura al chofer y secretario de “Neneco” Acosta quien ratificó en las indagatorias que Vilmar acosta había ordenado el asesinato del periodista Medina.
Otro aspecto no menos trascendente marcó a fuego a la sociedad paraguaya: con  el crimen de Medina y de Almada se concretaba una nueva violencia contra la libertad de prensa en el Paraguay, ya que no hay que olvidar que desde 1991 a la fecha,  el narcotráfico fronterizo y paraguayo ha asesinado a  16 periodistas, que frecuentemente denunciaban acciones de corrupción de narcotraficantes y de políticos relacionados con ellos, en zonas donde el contrabando, la corrupción y el tráfico de marihuana son actividades habituales y rentables de los grupos criminales que están  instalados allí desde mucho tiempo atrás.
El periodista Pablo Medina, que era corresponsal del diario ABC Color, venía desempeñando una labor sumamente enaltecedora y muy profesional, relacionada con la denuncia de corrupción y de actividades del narcotráfico principalmente llevadas a cabo por el intendente de Ypehjú, Vilmar Acosta. Obviamente su tarea de informar denunciando sus actividades desencadenó la inmediata reacción de los elementos del crimen organizado que poco tardaron en disponer su muerte.
Ahora, una vez que “Neneco” Acosta fuera detenido hace un mes aproximadamente en el Brasil, fruto de una tarea de investigación muy eficiente, comenzaron a correr las gestiones de extradición en el vecino país, las cuales estuvieron precedidas de una seria de idas y venidas en torno a la identidad del detenido, quien desde un primer momento se identificó como ciudadano brasileño, buscando eludir a la Justicia. Aclarada esta situación a través de las autoridades brasileñas y paraguayas, se definió finalmente que Vilmar Acosta era un ciudadano paraguayo y en consecuencia sería pasible de ser extraditado.
En definitiva, ahora esa extradición estaría a punto de concretarse, de hecho con la venia de las autoridades brasileñas. La misma podría materializarse en cuestión de breve lapso. Sabido es que no bien el detenido llegue a Asunción habrá de comparecer ante la Justicia donde deberá responder por la muerte de Medina y de su asistente Almada, como así también por la muerte de un ex intendente de Ypejhú, entre otros delitos, estos seguramente relacionados con el narcotráfico. A todo esto, según hemos podido establecer, las autoridades policiales del Paraguay no han  bajado los brazos para dar captura a los autores materiales del crimen del periodista, vale decir del hermano y del sobrino de “Neneco”.

 

 

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