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beppe200Por Miriam Cuccu - 8 de enero del 2018

Asesinado por Cosa Nostra hace 25 años. Hoy todavía se investiga el arma de la emboscada.

Beppe Alfano ni siquiera tenía un carné de periodista la noche en que tres balas lo mataron hace 25 años, en su Renault 9. El Colegio se lo dio a su memoria recién en 1998, a ese columnista de Barcellona Pozzo di Gotto que escribió sobre el entretejido entre la mafia, la masonería y la política. Periodista "rompebolas" por pasión, incluso antes de colaborar para el diario "La Sicilia" Alfano había comenzado a denunciar abusos, incumplimientos y despilfarros en la administración pública a través de las antenas barcelonesas de Telenews, canal de televisión dirigido desde 1990 por su amigo de la infancia Antonio Mazza.

Alfano estaba a cargo de las noticias, dirigiendo los servicios periodísticos. Pero también descubrió los escándalos de una asociación de beneficencia gestionada a “cuatro manos” por la mafia y la política, e investigó a las logias de Messina y Barcelona, consideradas un verdadero feudo del clan Santapaola desde finales de los años setenta.

Barcellona Pozzo di Gotto, el 8 de enero de 1993, ya tenía treinta personas muertas en los últimos doce meses y Beppe Alfano fue el octavo periodista asesinado por Cosa Nostra por haber escrito demasiado. Antes el gatillo había sido presionado contra Mauro Rostagno y Peppino Impastato - que, como Alfano, no tenía carné - Pippo Fava, Mario Francese, Giovanni Spampinato, Mauro De Mauro y Cosimo Cristina. Un rastro de sangre, pero también de preguntas sin respuesta e investigaciones mal dirigidas, que comenzó a fines de los '60 y principios de los '70. No menos importante es la historia de Alfano, por la que finalmente fueron sentenciados un mandante, el jefe Giuseppe Gullotti, y un ejecutor, Antonino Merlino. Hasta las declaraciones del arrepentido barcelonés Carmelo D'Amico no se habían obtenido avances: "Quien mató al periodista no fue Antonino Merlino sino Stefano 'Stefanino' Genovese", declaró a los fiscales de Messina que han abierto una nueva investigación sobre el homicidio, sobre las cada vez más evidentes pistas falsas y los mandantes externos. Ha vuelto a un primer plano la cuestión de la imposibilidad de capturar al jefe Nitto Santapaola, quien habría pasado la última fase de su vida de prófugo en Barcellona. Cosa que Alfano conocía y, según una línea de la investigación, es por eso que la mafia habría ordenado el asesinato del periodista. De eso también está convencida su hija Sonia Alfano, según la cual su padre fue asesinado por haber revelado al fiscal Canali la presencia de Santapaola en Barcellona. Alfano también habló de documentos faltantes sobre tráfico de armas y uranio, temas que su padre estaba investigando. Notas, denunció, "desaparecidas de su casa la noche del asesinato, después de la búsqueda de la policía". Solo parte de esa correspondencia fue devuelta a los miembros de la familia y gran parte del material ni siquiera se registró en las actas del proceso.

Entre los agujeros negros no resueltos, está también el misterio del Colt 22, el arma utilizada para el asesinato que nunca se sometió a ninguna pericia balística, cuyas huellas han sido descubiertas por el letrado Fabio Repici, abogado de la familia del cronista. Veinte días después del asesinato de Alfano - documenta un acta del 28 de enero del '93 - Olindo Canali, titular de la investigación, descubrió que el empresario Mario Imbesi poseía un arma calibre 22, pero en lugar de secuestrar el arma de inmediato esperó una hora y media hasta que el empresario se fue a su casa para tomar el arma y luego consignarla. Ocho días después, el revólver fue devuelto al propietario, sin que de ningún acto del proceso surja la existencia de una pericia balística. Solo diecisiete años después la policía cientifica demostró que el arma no fue utilizada para matar a Alfano. Pero Imbesi, según ha descubierto el abogado Repici, en realidad poseía otro Colt 22, que se vendió en el '79 a Franco Carlo Mariani, detenido en 1984 por estar involucrado en una investigación sobre garitos clandestinos. Con él también fue arrestado Rosario Pio Cattafi (hasta el momento solo tocado por la pista de la investigación del crimen de Alfano) personaje considerado un vínculo entre la Cosa Nostra, la masonería y los servicios secretos con un proceso en curso por actividades mafiosas.

El abogado de la familia Alfano, según el cual la pista del Colt 22 es muy importante, había pedido al fiscal de Messina que verificara si el arma había llegado de alguna manera a Cattafi, o si fue efectivamente utilizada el 8 de enero de 1993. Pero se trata de escenarios abiertos y pistas a seguir, para comprender las implicaciones aún ocultas en el crimen del periodista que nunca dejó de investigar a la mafia, a la masonería y al tráfico ilícito, incluso después de que alguien le prendiera fuego a su automóvil.

La última advertencia antes de que Cosa Nostra pasase a la acción. Beppe Alfano, sin embargo, continuó buscando y escribiendo en su Macintosh, aunque era consciente de que tenía los días contados: "El 20 de enero, no sé si llego vivo al 20 de enero", dijo. Lo mataron doce días antes de esa siniestra predicción, a unos cientos de metros de su casa