Entrevista exclusiva de La Izquierda Diario al abogado experto en DDHH (Parte 1era)

Por Sebastián Artigas y Damián Recoba de La Izquierda Diario(*)-18 de abril de 2019

Las filtraciones de las actas del "Tribunal de Honor Militar" con las supuestas confesiones de José Gavazzo y ’Pajarito’ Silveira y su posterior conocimiento completo luego de que el gobierno decidiera hacer público todo su contenido, siguen dando que hablar. Son muchas las preguntas que surgen al leer las actas, que a cada paso siguen mostrando las implicaciones entre el poder político y el militar en el encubrimiento de los crímenes de lesa humanidades ocurridos en nuestro país en el período 1973-1985. La Izquierda Diario fue hasta las instalaciones del Observatorio Luz Ibarburu para hablar con Pablo Chargoñia, abogado del observatorio y experto en DDHH.

A continuación publicamos la primera parte de la entrevista. Le agradecemos al Dr. Chargoñia por el tiempo y el trato dispensado. La segunda parte será publicada próximamente.

-¿Cómo estás viendo la crisis desatada primero con el informe Manini y ahora la confesión de Gavazzo en el Tribunal de Honor militar?

“Empezaría por establecer que perspectivas me parece que son inconvenientes desde el punto de vista movimiento de los derechos humanos para abordar un tema que es muy complejo y cuyos episodios se suceden vertiginosamente y no nos dan tiempo para una reflexión. Es inconveniente para el movimiento de los derechos humanos la perspectiva de una lógica partidaria, sea de la oposición o sea del oficialismo.

Por Karina Rojas, de La Izquierda Diario(*)-16 de abril de 2019

El peligro de un apoyo explícito al presidente en el medio de la campaña electoral y la necesidad de un movimiento de DDHH masivo, crítico, independiente y movilizado para acabar con la impunidad, dos temas del pasado y del presente.

Tabaré Vázquez: “ahí no hay que martillar”

En la concentración realizada el pasado 11 de abril, y convocada por Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, Crysol, el PIT-CNT y la FEUU se resaltó el apoyo al presidente Tabaré Vázquez por haber removido a los militares del Tribunal de Honor, además del Jefe del Ejército y del Ministro de Defensa y su vice, a raíz de las declaraciones de Gavazzo que se filtraron a la prensa. “Medida ejemplar” dijeron. Pero el presidente actuó de contragolpe y solo porque el hecho tomó carácter público. Vázquez tomó las medidas que tomó a partir del escándalo público, y no antes.

El respaldo al accionar del presidente, por su parte, genera una contradicción. Ya que por supuesto estaremos todas y todos de acuerdo con la decisión de remoción de generales y ministros. Pero nada se dice de la responsabilidad del mismo Tabaré Vázquez en la búsqueda de los desaparecidos y en la política de reconciliación que siempre tuvo.

Por Claudio Rojas G. desde Chile -15 de abril de 2019

Finalmente nadie irá a la cárcel por el bullado caso Penta.

Luego de casi 5 años desde el inicio de las investigaciones, el caso que abrió la puerta a las formalizaciones y acusaciones por financiamiento ilegal de la política llegó a su fin de forma polémica: sin penas privativas de libertad para ninguno de los imputados.

El caso Penta nació como una arista de la investigación por fraude al FUT, iniciada por el entonces fiscal jefe de Delitos de Alta Complejidad Carlos Gajardo, de la Fiscalía Metropolitana Oriente. En octubre de 2014, el ex gerente del Grupo Penta, Hugo Bravo, en el marco de esa investigación, declaró que el grupo al que representaba había donado irregularmente altos montos de dinero a varios políticos del partido Unión Demócrata Independiente como Jovino Novoa, Ena von Baer, Pablo Zalaquett, Iván Moreira y Ernesto Silva para financiar sus campañas electorales. Afirmó también que se prestó ayuda económica a los candidatos presidenciales independientes Laurence Golborne y Andrés Velasco.

Por Sebastián Artigas de La Izquierda Diario-11 de abril de 2019

La barbarie y mugre de la dictadura militar ha emergido nuevamente, para estupor de algunos que todavía no se daban por enterados. Por más benevolencia, laxitud, y complicidad del tribunal de deshonor militar, junto con las mentiras y medias verdades de los represores, no han podido tapar el horror de sus propios actos.

El expediente del llamado “Tribunal de Honor Militar” vale la pena leerlo por más horrores y miserias que haya que procesar. Para ver la confesión, de parte de que los represores no eran ni “locos sueltos”, ni que “se les fue la mano”, sino que seguían órdenes de sus mandos superiores, que coordinaban con otras fuerzas represivas internacionalmente en el marco del después conocido como “Plan Cóndor”. Para ver cómo operan los pactos de impunidad, lo que es el terrorismo de Estado y la consciencia que había entre sus ejecutores de que violaban leyes y derechos, de que aplicaban conscientemente el terror.

Son evidentes también las intenciones de estos militares del “Tribunal de Honor” de justificar la represión en la dictadura, la farsa de los diálogos y la laxitud en las preguntas del “Tribunal”, hacer todo lo posible de presentar a los represores como “víctimas del sistema”, seguir imponiendo mitos como el que ellos “no asesinaban, ni fusilaban”, de relativizar la existencia de los vuelos, etc. Queda en evidencia también Manini Ríos que con su informe cumplió su parte en todo este teatro de excusas, mentiras y encubrimientos elaborados por los altos mandos del Ejército a través del “Tribunal de Honor”.

Por Karina Rojas, de La Izquierda Diario-9 de abril de 2019

La concentración del jueves 11 corre el riesgo de ser utilizada para encubrir a los encubridores. Los dichos de Feola (flamante Comandante del Ejército) confirman la necesidad de que la independencia política es vital para pelear contra la impunidad.

La concentración del jueves 11: entre la necesidad y el oportunismo / cinismo

La lucha contra la impunidad no admite más demoras. Las madres se están muriendo, como Luisa Cuesta, que no pudo hacer justicia por su hijo, no pudo ver tras las rejas al asesino ni a sus cómplices. La lucha contra la impunidad no admite más dilaciones: es necesario abrir los archivos de la dictadura y empezar a juzgar a los militares, antes que estos también se mueran sin condena y en la comodidad de sus mansiones y casas de veraneo.

Tal como se dijo en este medio, la actitud de relevar a los militares del Tribunal de Honor y al Ministro de Defensa y su vice, fue hecha a contragolpe de la filtración de las declaraciones de Gavazzo en la prensa, y no antes. Tal como venimos afirmando, el encubrimiento llega hasta el mismo presidente Tabaré Vázquez, que omitió dar conocimiento a la Justicia de estas declaraciones que conocía al menos desde mediados de marzo (si no antes).

Por Jean Georges Almendras-5 de abril de 2019

Nos explotó, a todos, una bomba en la cara. Pero si se quiere -al salir a la luz pública (labor periodística del diario El Observador de por medio) las actas de las declaraciones, del ex Coronel Nino Gavazzo, al Tribunal de Honor Militar - la bomba explotó en la cara del gobierno de Tabaré Vázquez. Él personalmente y los integrantes del elenco de gobierno que lo secunda, se sacudieron con la onda expansiva, y el sacudón tuvo efectos colaterales y efectos directos. Y por si fuera poco, los réditos políticos llovieron. Como llovieron las zalamerías y las loas al titular del Ejecutivo por los descabezamientos dispuestos. Loas y zalamerías que hubiesen sido moralmente bienvenidas (y coherentes) de no ser que las administraciones de la coalición de izquierdas, en estos quince años, en materia de Derechos Humanos (búsqueda de desaparecidos e investigaciones judiciales para castigar penalmente a los violadores y torturadores del terrorismo de Estado, uruguayo) se caracterizaron más por la falta de voluntad política (para un desenlace de justicia y verdad) que por un camino de frontalidad democrática, de sensibilidad militante y de ética revolucionaria, para que los uruguayos (que festejaron el triunfo de la bandera de otorgues, el día que asumió la presidencia la izquierda uruguaya) puedan creer, primero en su fuerza política y después en un verdadero regreso a un Estado de derecho y a una democracia. Y como no fue así, el telón de fondo fue inexorablemente el imperio de la cultura de la impunidad,  la que como un pulpo repulsivo y detestable, creció día tras día, al punto que sus tentáculos se extendieron como raíces, haciendo añicos las esperanzas de las madres y de los familiares de los detenidos desaparecidos en el Uruguay, las que con mansedumbre y entereza sorprendente, marchan silenciosamente (aunque lo deberían hacer gritando a toda voz) por la principal avenida de Montevideo, cada 20 de mayo de cada año, en reclamo de justicia.

Por Alejandro Díaz de Our Voice de Córdoba-4 de abril de 2019

Los Mafiosos tienen derechos. Esta es la gran victoria cívica de los procesos antimafia. La conformación de una doctrina que tiene como finalidad el progreso de la sociedad, sostenido en la verdad y la justicia.
Asesinos, torturadores, conspiradores, terroristas, cualesquiera sean sus delitos, los mafiosos son contemplados bajo la ley. Otros sujetos que a lo largo de la historia han sido acusados de “terroristas”, con pruebas o sin ellas, fueron y son, tratados inhumanamente en campos clandestinos de detención, como la “ESMA” en Buenos Aires, “La Perla” en Córdoba, los llamados “Black Sites” de la CIA (denunciadas desde 2005 por The Washington Post) como la prisión Abu Ghraib en Irak, o la infame Guantánamo en Cuba. Lugares de vejación y degradación de la condición humana, no solo la del detenido. La existencia de estos lugares y métodos precariza a la sociedad toda. Considerar que el incumplimiento de los procesos legales establecidos , también es una forma de apremio ilegal. Como los métodos utilizados en varios juzgados de la Argentina (apoyados por los medios de comunicación cómplices), donde actualmente bajo intimidación, los supuestos culpables son “ablandados” para “arrepentirse” y de esta forma dirigir las investigaciones hacia un fin determinado, donde incluso se viola el art 6 de la Ley 27304 del Código Penal (Ley del arrepentido), y no se registran idóneamente las declaraciones suministradas por los imputados, creando causas judiciales falsas y al mismo tiempo entorpeciendo los procesos de verdad y justicia.

Por Sonia Biongiovanni-3 de abril de 2019

Ojos de madre que cuentan historias indelebles, vidas rotas, pero que siguen vivas.

Puños apretados que inspiran luchas, juran resistencia y gritan justicia.

Rostros amables y valientes, arrugas de sabiduría que enseñan perseverancia.

Sangre de un hijo que permanecerá vivo eternamente; recuerdo que vuela, sonríe y respira en el aire. Voz que tiembla, pero permanece firme. Resuena en las mentes y con esperanza canta victoria. En realidad es certeza, porque ya han ganado. Alma pura y libre, viva para el amor.

Maravilla y fuerza.

Un cuerpo grácil que se levanta cada mañana, una mano que roza ese paño blanco y lo agarra, lo siente, lo sostiene, lo abraza, lo vive, lo ata en la cabeza una vez más y camina con la frente bien alta.

El pasado 24 de marzo en Buenos Aires participamos de la 43ª Marcha de la Memoria que recuerda a los desaparecidos durante la última dictadura militar de Argentina. Tuvimos el honor de entrevistar a muchas personas importantes en la lucha por los derechos humanos, entre ellas una de las muchas madres del movimiento Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que marchan todos   jueves de cada semana pidiendo verdad y justicia para sus hijos y nietos.

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Extraído de: ourvoice.it

Caso actas de Gavazzo: Vázquez cesa a Ministro y Vice, de Defensa, y a Generales

Por Jean Georges Almendras-1 ero de abril de 2019

Como en una partida de ajedrez en la que las piezas del tablero (de 64 escaques) van descabezando oponentes, en las últimas horas, el titular del  poder Ejecutivo, Dr. Tabaré Vázquez movió precisamente una pieza  y la movida (de descabezamiento)  significó el cese de la cúpula del Ministerio de Defensa y de los tres generales integrantes del Tribunal de Honor Militar que tomó declaración al ex Coronel Nino Gavazzo en la cual les confesó (a los tres oficiales superiores del Tribunal) haber arrojado el cuerpo del prisionero Roberto Gomensoso Josman a las aguas del río Negro, en el mes de marzo de 1973.

 El Presidente de la República, Tabaré Vázquez, como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas (según el mandato de la Constitución de la República) de la noche a la mañana (por decirlo de alguna manera) se vio envuelto en un  complejo episodio institucional  en razón de  que un subalterno suyo (el ex Coronel Nino Gavazzo, hoy preso tras ser oportunamente procesado por la justicia penal en el año 2010, bajo la carátula de 28 homicidios) dio testimonio a pares suyos de un Tribunal de Honor, sobre una cadena de aberrantes comportamientos y circunstancias en la que él en persona resultó ser el principal protagonista.

Los militares uruguayos siguen leales al despotismo y a la inmoralidad, en impunidad

Por Jean Georges Almendras-30 de marzo de 2019

Hay algunos  políticos uruguayos (y la casta militar, obviamente) que todavía enarbolan la moral y la ética institucionales, como estandarte de su participación conjunta (yo diría cómplice) de los tiempos de la dictadura. Y algunos de ellos lo hacen con tal gala (y hasta con tal honra) que parecería realmente una burda mueca del destino, que hoy 46 años después, algunas mentes extraviadas todavía tengan el cinismo de adular esos tiempos del terrorismo de Estado, aunque en ocasiones “hipócritamente” recuerdan de “poco agrado” esos días. Pero, desafortunadamente esto está ocurriendo, en el Uruguay de hoy. Un Uruguay en el que además se oyen iniciativas a favor de la presencia de militares en tareas policiales,  en las calles de Montevideo y en ciudades del territorio nacional. Un  Uruguay en el que todavía, desde filas del sistema político, algunos de su integrantes,  en particular de un sector (conservador y de neto corte derechista, o más bien bolsonarista o fascista) tienen la osadía (el cinismo) de dar forma y de promover una campaña (nefasta por donde se la mire, además de ser anti popular y antidemocrática) militarista y represiva denominada “Vivir Sin Miedo”, como si con la sola presencia del uniforme, por el solo arte de la magia del autoritarismo legalizado,  la inseguridad ciudadana fuera a  desaparecer. Un Uruguay en el  que  además, y desafortunadamente, los militares en actividad y retirados (que vieron y ven que los días dictatoriales fueron necesarios y saludables) tienen la indecencia de hacer una “sana” (insana, diríamos) apología  del pasado y  del  proceder (político y represivo) de la fuerza que integran en dictadura, intentando así cerrar heridas y pretendiendo (equivocadamente y desviadamente) que los jóvenes de hoy ( y el pueblo)  los consideren eximidos y vírgenes de responsabilidades; responsabilidades de desapariciones, torturas, violaciones y de asesinatos de detenidos uruguayos y no uruguayos, en establecimientos militares y policiales, y centros de reclusión clandestinos, en el marco del cumplimiento (al pié de la letra) del Plan Cóndor.

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