Razonamiento de Carlo Palermo, ex magistrado, sobreviviente de masacre de Pizzolungo

Por Davide de Bari–3 de mayo del 2020

1º de mayo de 1947. La recién nacida República italiana, en Sicilia, sufre su primera masacre: Portella della Ginestra. El primero de una larga serie de atentados terroristas que atravesaron los años de la primera República, hasta llegar a los de matriz mafiosa de principios de los noventa.

En muchos casos, los autores fueron identificados y condenados por estos hechos. Pero siguen impunes, con los rostros cubiertos, los líderes políticos involucrados.

Contundentes puntualizaciones del Consejero Togado Nino Di Matteo

"Por las escuchas se supo que los jefes estaban en contra"

Bonafede niega, pero no dice la verdad

Por Giorgio Bongiovanni y Aaron Pettinari – 4 de mayo del 2020

Año 2020. El jefe del DAP, Francesco Basentini, renuncia a raíz de las polémicas que han surgido en los últimos meses en el ámbito de la conducción de las cárceles en este período de emergencia sanitaria internacional. Polémicas que surgieron luego de los disturbios en las instituciones penales y las liberaciones de importantes jefes mafiosos detenidos bajo el régimen de alta seguridad o del 41 bis, por razones de salud, pero también, dicen las resoluciones de los jueces de los tribunales de vigilancia, teniendo en cuenta el riesgo de contagio del Covid-19. Medidas tomadas también con referencia particular a la circular de fecha 21 de marzo, enviada a los directores de las cárceles, en la cual el DAP solicitó comunicar "con diligencia a la autoridad judicial, para eventuales determinaciones de competencia", el nombre de los detenidos que tengan más 70 años y que estén afectados por ciertas patologías.

Para ocupar el lugar de Basentini como jefe del Departamento de Administración Penitenciaria fue nominado Dino Petralia, y como subjefe se propuso a Roberto Tartaglia.

De esto, de la excarcelación del jefe mafioso Pasquale Zagaria, y de lo que podría haberse hecho, se habló anoche en La7, en el programa de Massimo Giletti, Non è L'Arena.

Fue en este contexto que anoche se vio en escena el ida y vuelta entre el consejero togado del CSM, Nino Di Matteo, y el Ministro de Justicia, Alfonso Bonafede, sobre un hecho que ocurrió hace dos años y del que ya hemos hablado en otras ocasiones en nuestro diario: el fallido nombramiento de Di Matteo al DAP.

Por Mikhail Gorbachev - 28 de abril de 2020

"Es una gran pérdida: Giulietto Chiesa, un hombre brillante y talentoso, conocido en muchos países del mundo, ha muerto. Un hombre con quien he estado vinculado por muchos años de amistad”.

“Nos conocimos cuando Giulietto era corresponsal del periódico L'Unità, un órgano del Partido Comunista Italiano. Era un periodista maravilloso, estaba interesado en muchas cosas, hablaba con las personas más diversas y para muchos se volvió un amigo. Hemos tenido una relación de confianza y comprensión mutua. Esto fue particularmente evidente durante los años de la perestroika, que Giulietto vio como una oportunidad para grandes cambios positivos en nuestro país y en todo el mundo. Sentí su apoyo en esos años y también más tarde y le agradezco por ello”.

“Giulietto era un hombre de firmes convicciones y trató de implementarlas en su actividad periodística, en política, como miembro del Parlamento Europeo y en la vida pública. Le preocupaba todo lo relacionado con la defensa de las ideas de paz y la lucha contra la amenaza militar. Participó particularmente en las actividades del World Politics Forum, que reunió los esfuerzos de políticos, científicos y otras personas de gran importancia cultural y experimentada. También mantuvo relaciones muy estrechas con la Fundación Gorbachov”.

“Giulietto Chiesa estuvo vinculado a nuestro país durante muchos años, él y toda su familia fueron sinceros amigos de Rusia. Le escribí una carta a su esposa Fiammetta y le expresé mi más sentido pésame a ella y a su hijo. Que su memoria brille a través del tiempo".

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*Foto de Portada: www.antimafiaduemila.com
El último saludo a Giulietto Chiesa, un gran hombre

Por Lorenzo Baldo - 26 de abril de 2020

"Así que esta es la única cosa decente que nos queda por hacer... romper las pelotas de todos, como los profetas, antes y después de Cristo. Volverse antipático, aburrido, insoportable para todos aquellos que no quieren abrir los ojos a la luz".

Hoy respiramos la esencia de Giulietto Chiesa en las palabras de Don Lorenzo Milani. Palabras estridentes, fuera de línea, encontradas hace poco en una carta del '55 escrita por el sacerdote revolucionario de Barbiana a Don Ezio Palombo, desaparecido recientemente después de luchar contra el coronavirus. Insoportable, antipático, rompe pelotas, teórico de la conspiración y ciertamente mucho más: ese fue Giulietto Chiesa para el sistema de poder contra el que luchó hasta el último día de su vida. Un luchador puro, auténtico, fundamentalista hasta el enésimo grado, con creencias basadas en datos objetivos; capaz de causar una profunda irritación a moderados, diplomáticos y especialmente a los mediocres y a los hipócritas: a todos aquellos que no quisieron y no quieren abrir los ojos a esa luz de la que habló Don Milani. Una llama a merced del viento, un tenue resplandor sostenido bajo la gran lámpara de los juegos del poder. Una luz que Giulietto había encontrado y descifrado, por la que no temía dar la cara, porque creía en la redención de las conciencias, incluso a costa de ser burlado, separado o censurado. Hoy todos los medios enumerarán sus valientes preguntas y sus grandes batallas. Batallas que hasta ayer fueron muchas veces ridiculizadas, ignoradas o puestas al mismo nivel que el razonamiento de un visionario. Pero si en cada época no hubieran existido los visionarios, los herejes, los que iban en contra de la corriente, la humanidad se habría quedado quieta, inmóvil en su ignorancia. Al igual que todos los visionarios, Giulietto fue, por lo tanto, un precursor de los tiempos, uno de esos pioneros que Goethe citó en su famoso Fausto cuando dijo: "Aquello que has heredado de tus padres, debes conquistarlo para poseerlo". Reconquistar el derecho a la verdad. He aquí el reclamo de Giulietto Chiesa, sin más y sin menos. Pretender la verdad, todas ellas: la boicoteada, la explotada y, sobre todo, la oculta en nombre de los intereses supranacionales. Una verdad peligrosa e incómoda – en la que se basan los equilibrios internacionales – que Giulietto había intuido y estudiado para poder difundirla a través de sus canales. Una gran obra, en cierto modo revolucionaria en un mundo refractario a los genios, a los soñadores locos y a los amantes de la libertad de ideas. Una obra extraordinaria que debe ser protegida, al resguardo de una fácil instrumentalización. La cual debe continuar su camino sobre las piernas de otros pioneros y visionarios igualmente preparados para forjarla con espíritu de investigación, pragmatismo y mucho altruismo. Porque la primera regla de la verdad es que pertenece a todos, sin ningún derecho de autor. La verdad solo puede liberar mentes y corazones, no puede ser un instrumento de dominación, porque se convierte en una mentira. Giulietto Chiesa lo sabía bien.

Di Matteo: "Es la imagen de un Estado que cede al chantaje"

Por Giorgio Bongiovanni y Aaron Pettinari-21 de abril del 2020

Apenas hubo tiempo para dar la alarma sobre el riesgo de que los jefes detenidos bajo el régimen del 41 bis, aprovechando la emergencia del coronavirus, pudieran salir de prisión, cuando ya se dictó la primera excarcelación.

El jefe de Uditore, Francesco Bonura, condenado definitivamente en el 2012 por asociación mafiosa y extorsión a 18 años y 8 meses de prisión, detenido bajo el "régimen duro" en la cárcel Ópera de Milán, podrá regresar a su hogar en Palermo. Quien dio la noticia de la excarcelación de Bonura fue el sitio web del Espresso.

Informe del Dap para señalar a los"presos con más de 70 años y enfermos"

Por Giorgio Bongiovanni y Aaron Pettinari – 20 de abril del 2020

"Estamos cansados de ser explotados, humillados, acosados y utilizados como moneda de cambio por varias fuerzas políticas". Corría el año 2002 cuando, con estas palabras, el jefe corleonés Leo luca Bagarella, cuñado del jefe de jefes Totò Riina, habló por video conferencia desde la prisión de L'Aquila, durante un juicio por la guerra de Alcamo, anunciando la huelga de hambre para protestar contra el 41 bis (el régimen penitenciario al que están sujetos los acusados de la mafia).

Desde que, después de la masacre de Capaci, se introdujo el segundo párrafo en la ley Gozzini del sistema penitenciario para los jefes mafiosos el 41 bis ha sido un clavo fijo.

A casi dieciocho años de distancia de esa "carta-proclama", el jefe mafioso, autor de masacres sanguinarias, realmente podría ver cumplidos sus deseos de "libertad", así fuera por un corto período, fuera de la prisión.

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